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Jugabilidad: la noche es tuya
House Party no tiene niveles, ni barras de vida, ni pantallas de carga entre misiones. Lo que tiene es una casa, un montón de invitados y una noche que reacciona a todo lo que haces.
Cómo empieza la noche
Tu teléfono suena con una invitación. Según el personaje que lleves, la manda Derek o Brittney, y los dos ya están en casa de Madison con la fiesta a todo volumen. Un coche de aplicación te deja en la acera y, como manda la tradición, tropiezas de camino a la puerta y rompes la pantalla del móvil. Con el teléfono cascado en la mano, entras al salón — y desde ese momento la casa es tuya.
La apertura dura alrededor de un minuto, y después eres libre. No hay tutorial que te acose con ventanas emergentes; el juego confía en que explores, mires a la gente y descubras qué pasa cuando la tocas.

Una casa para recorrer
La casa de Madison es un espacio 3D totalmente explorable: salón, cocina, dormitorios, baño, pasillo, patio trasero y zona de la piscina. Los invitados van de una sala a otra, las conversaciones se encienden y se apagan, y puedes seguir a quien quieras para ver adónde va.
Explorar es el bucle principal. Casi todos los objetos de la casa se pueden coger o inspeccionar, y el juego es generoso con los detalles — el objeto adecuado en las manos adecuadas puede cambiar una historia entera.
- Muévete con libertad por todas las habitaciones y el jardín.
- Sigue a los invitados para oír sus conversaciones y descubrir sus planes.
- Coge y lleva objetos; úsalos sobre personas y lugares.
El menú de conversación
Hablar es cosa de menús: acércate a un invitado, abre la rueda de diálogo y elige una respuesta de las opciones disponibles. Las opciones cambian según avanza la noche, porque los invitados recuerdan lo que dijiste antes y te lo tienen en cuenta — a favor o en contra.
Todos los personajes tienen voz, así que las conversaciones se sienten vivas y no como cajas de texto apiladas. El tono importa tanto como el contenido: la misma petición dicha con halagos, con sarcasmo o con franqueza cae de forma muy distinta.

Oportunidades: el sistema de misiones
Los invitados reparten objetivos como el anfitrión reparte bebidas. El juego las llama oportunidades: encuentra un objeto, entrega un mensaje, tapa a alguien o arma jaleo. Completar una mejora tu posición con el invitado que la dio y, por lo general, desbloquea el siguiente paso de su historia.
Las cadenas de oportunidades llegan muy lejos. Un favor diminuto puede crecer hasta convertirse en una historia completa con sus propios giros, y varias cadenas se entrecruzan — ayudar a uno suele significar decepcionar a otro.
- Cada invitado tiene una cadena de oportunidades enlazadas.
- Completar una cadena aumenta la confianza y abre diálogos nuevos.
- Algunas oportunidades son excluyentes — elige con cuidado.
Decisiones, consecuencias, finales
House Party registra cómo te ve cada invitado, y la ramificación es agresiva: las puertas se cierran igual que se abren. Ponte de parte de Frank y puede que Ashley deje de hablarte. Ayuda a Vickie y quizá nunca descubras lo que escondía Rachel. El juego es honesto al respecto — no puedes completar todas las historias en una sola partida.
Y eso es intencionado. Los múltiples finales no son solo una pantalla final distinta; son el resultado natural de una noche en la que tus decisiones se fueron acumulando hora tras hora.

Rejugabilidad e historias personalizadas
Como ninguna noche abarca todas las historias, rejugar forma parte del diseño. Elige a otro invitado al que impresionar, ponte del otro lado de una discusión o juega con el otro protagonista y verás cómo cambian escenas conocidas.
Y cuando te sepas las historias oficiales, el Creador de Historias Personalizadas toma el relevo. El editor de Eek! Games permite escribir tu propia fiesta — personajes nuevos, diálogos nuevos, lógica nueva — y la comunidad ya ha producido miles.